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Página oficial de la cuna del Titanic, Belfast, Irlanda del Norte

Ballycastle

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Lazos de unión entre Ballycastle y el Titanic

A unas 70 millas al norte de Belfast, en la costa norte de Antrim. se sitúa la localidad de Ballycastle, un popular centro turístico desde la época victoriana. Es probablemente más conocido por su Ould Lammas Fair, un festival que tiene lugar a finales de agosto e inmortalizado en cantares. ¿Quien podría imaginarse que este popular lugar de veraneo posee tres importantes vínculos con la historia del Titanic?

Sean McMichal, nacido allí pero residente en la actualidad en Dublín, ha pasado los últimos años estudiando la historia olvidada de su ciudad natal. Todo surgió cuando reservó su billete para el Crucero conmemorativo del Titanic. Sean deseaba rendir homenaje a un hombre de la localidad, James Blaney, empleado de la sala de máquinas. Aunque pereció en el siniestro apenas se sabía nada de su historia debido a que su familia no había residido en Irlanda desde la primera década del siglo XX.


Una tienda sin igual

Uno de los primeros aciertos en la labor detectivesca de Sean fue la visita a una antigua ferretería, en la calle principal de Ballycastle. Sharpe and MacKinley no es una tienda cualquiera. Ha permanecido abierta desde mediados de la época victoriana y es una verdadera ‘cueva de Aladino’. Lo que primero alertó a Sean de su conexión con la naviera White Star Line y el Titanic, fue un cartel desteñido, clavado en una puerta en el que se decía que Daniel MacKinley - tio de Gerry-, era distribuidor de billetes para la naviera White Star Line. Las pesquisas le llevaron a encontrar un mostrador, un escritorio y un rótulo en la trastienda donde los clientes habrían llegado para organizar sus viajes y reservar pasajes en los barcos de la naviera.

(Pie de foto: Sean McMichael con Gerry McKinley, delante de la tienda.)

Sean dice: “La taquilla en sí estaba casi intacta, con su mostrador angulado y otros cientos de curiosidades. Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de talonarios relacionados con los pasajes transatlánticos que habían adquirido unos cuatrocientos ciudadanos”

El escritorio está repleto de papeles y Gerry comparte la opinión de que lo más probable es que contenga aún más talonarios. Los Mackinleys eran también los agentes de la naviera Anchor Line, cuyos buques zarpaban de Londonderry. Durante su vista más reciente a la tienda, Sean ha desenterrado unos carteles anunciando la travesía entre Londonderry (o, para ser exactos, Moville en el Condado de Donegal y América.

(Pie de foto: Gerry McKinley con uno de los carteles de la naviera Anchor line descubiertos en la antigua taquilla.)

La curiosidad de Sean McMichel se había puesto al rojo vivo. Tal demanda de billetes de emigración desde la ciudad de Ballycastle le instó a hacer más averiguaciones sobre varias de las familias que habían puesto rumbo hacia lo desconocido.


James Blaney

La primera respuesta se hallaba a pocos metros. En una callejuela trasera se encontraba lo que parecía ser una antigua herrería, con una vivienda en la parte superior. Sean había averiguado ya que el James Blaney del Titanic procedía de una familia de herreros que se habían mudado allí desde Rasharkin - una pequeña ciudad del condado de Antrim- y anteriormente de Ballintoy, un pueblo pesquero cercano a Ballycastle. La búsqueda reveló también que James tenía cuatro hermanas y un hermano y que desde la década del 1890 en adelante se puede seguir la trayectoria de la familia a los estados de Nueva Inglaterra en los EEUU y, en particular, a la ciudad de Boston. Los talonarios de la agencia de Daniel McKinley iban rellenando las casillas en blanco de la historia. Estos mostraban que la mayor de las hermanas, Mary Ann había cruzado varias veces el Atlántico para visitar a su familia.

James nunca se reuniría con el resto de los Blaneys en los Estados Unidos. Sean piensa que el propósito del viaje en el Titanic posiblemente sería el de trasladarle a Massachusetts. Se alistó en la marina y más tarde en el ejército británico; sus aventuras le llevaron a África, a Australia y a América del Sur. Durante varios años trabajó en una empresa de maquinaria cerca de Glasgow.

A comienzos de 1912 volvió a Londres a bordo del Narrung. Se registró en una travesía de la White Star, de Southampton a Nueva York, en el viaje inaugural del RMS Titanic. James tenía 27 años cuando embarcó en Southampton aunque, debido a que dio su dirección de cuando era marinero, la conexión con Irlanda no se pudo establecer inmediatamente. De hecho, su nombre no aparece en el monumento al Titanic de Belfast. Para el año1909, el resto de la familia Blaney que quedaba en Ballycastle, se había marchado ya a América y quizás sea por esto por lo que nadie pudo informar a las autoridades de la situación de James en el Titanic. No hace falta decir que James no sobrevivió. Su cuerpo jamás fue recuperado. Para más confusión, en las diligencias de la investigación en América escribieron mal su apellido y en la lista aparecía como Blancey.

(Pie de foto: Sean McMichael en la que él considera ser la antigua casa de James Blaney, maquinista del Titanic.)

Sean está ahora reconstruyendo, pieza a pieza, la historia de Blaney con la ayuda de los descendientes de la familia, que viven en Massachusetts y en Rhode Island. Algunas de las hermanas de Blaney salieron bien paradas cuando emigraron a Boston, al casarse con empresarios pudientes de la construcción. Vivían en Commonwealth Avenue, la dirección de mayor prestigio de la ciudad. Su sobrino, también llamado James, llegó a hacerse millonario. Queda la esperanza de que, durante alguno de sus viajes, hubiera enviado algún retrato a su familia en la pequeña herrería junto a la calle principal de Ballycastle y aún se encuentre quizás entre las posesiones familiares


Ballycastle y Guillermo Marconi

La tercera y quizás la mas famosa conexión entre Ballycastle y el Titanic se concentra en el trabajo de Guillermo Marconi. La primera demonstración de telegrafía a través de agua se efectuó, en el verano de 1898, entre los acantilados al norte de Ballycastle y el faro este de Rathlin Island –a unos diez kilómetros de distancia-. Los ayudantes de Marconi pasaron muchas semanas en la ciudad y el inventor permaneció allí durante una de ellas. Sus primeros intentos para enviar las señales los efectuó utilizando la alta aguja de la iglesia católica de San Patricio y Santa Brígida, situada en el centro de la ciudad. Cerca del lugar donde se llevaron a cabo los experimentos, se situó un monumento conmemorativo. La Marconi International Marine Communication Company fue la responsable de la instalación y operación del equipo de radio del Titanic. Jack Phillips y Harold Bride no eran empleados de la White Star, sino de Marconi.

Pie de foto: La inscripción de Marconi en los acantilados de Ballycastle.)

Sean McMichael continua sus investigaciones sobre la historia de la familia Blaney. Está convencido de que quedan muchos más tesoros por descubrir bajo los enseres de la ferretería de Gerry McKinley. Estos tesoros son los que cuentan la historia, no solo de la familia Blaney y su conexión con el Titanic, sino la historia más amplia de la emigración irlandesa de mediados a finales del siglo XIX. El próximo día de San Patricio, Sean y su hermano Aidan tienen planeada una visita guiada por las calles de la ciudad para relatar los vínculos con el Titanic.
 

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