Una élite de millonarios vio en el Titanic un nuevo juguete con el que divertirse, un símbolo del triunfo de la tecnología.#
Introducción:
América representaba un nuevo mundo sin restricciones, ni siquiera el cielo podía detener la ambición. A medida que los edificios se hacían más altos los empresarios se hacían más ricos. En 1861 solamente había tres millonarios en los Estados Unidos; en el año 1900 rondaban los cuatro mil y necesitaban algo en lo que gastar sus millones: el Titanic. Uno de esos pasajeros millonarios era John Jacob Astor, un empresario norteamericano.