Resulta extraño que se hayan fundado leyendas, mitos urbanos y premoniciones exageradas sobre una historia que cuenta con tantos elementos reales, como es el hundimiento del Titanic. Para tratar de entender el por qué, es necesario tener una visión de la época en la que vieron la luz estas habladurías.
Victorianos, eduardianos y la sociedad pudiente de comienzos del siglo XX tenía especial fascinación por lo inexplicable. Espiritistas, médiums y estafadores vieron la oportunidad perfecta para hacer dinero fácil gracias a aquellos que querían creer en las predicciones y que vieron la oportunidad para introducirse en un nuevo mundo. Era la época de los salones de juego, de los trucos con luces, del humo y de los espejos. ¿Existe alguna posibilidad de que el acontecimiento más importante antes de la Primera Guerra Mundial lo predijeran adivinos?
Si se tienen en cuenta las premoniciones que se hicieron sobre el Titanic y se examinan detalladamente, se podría decir que detrás de un gran desastre siempre hay una serie de hipótesis inventadas a posteriori. Los accidentes de avión, de tren, incluso de coche hacen que la gente se vea atraída a decir que había tenido un presentimiento que los llevó a tomar otro camino, evitando la muerte o algún daño. El escritor victoriano, Thomas Hardy creía fuertemente en el destino e hizo patente este pensamiento en la mayor parte de sus novelas.
Si se tienen en cuenta los libros que se escribieron sobre desastres marítimos que guardan cierto paralelismo con la historia del Titanic, quizás no sea una coincidencia que a medida que los barcos eran de mayor tamaño y trasportaban a más pasajeros, hubiera sido sensato endurecer las normativas de seguridad.
En el vídeo Premoniciones y Vaticinios, se muestran algunos de los hechos futuros inexplicables que salieron a la luz tras el hundimiento del Titanic. Dejamos a su elección el considerarlo un misterio o el no creérselo al pie de la letra.