Los pasajeros del Titanic
Lo más sorprendente del Titanic es el despliegue de pasajeros que viajaron en él. Era una ciudad flotante, con pasajeros que representaban cada una de las
clases sociales rigurosamente divididas junto con ayudas de cámara, sirvientas, niñeras, personal de cocina, camareros, maquinistas y oficiales. No nos resulta fácil imaginar esas rígidas barreras entre las clases sociales de finales de la época eduardiana y comienzos del reinado de Jorge V y su consorte María. La sociedad ha experimentado un gran cambio y mezcla de clases en los últimos cien años. Dos guerras mundiales, la Gran Depresión y una actitud más humanitaria ante la vida han logrado borrar la idea de que la gente permanece dentro de los límites de la vida impuestos al nacer. El nivel de los viajes de hoy en día se basa en la capacidad de pagar y no en el origen socioeconómico que afectaba a los pasajeros del Titanic.
El Titanic se construyó para surcar la ruta del Atlántico Norte de Southampton a Nueva York, una ruta lucrativa para cualquier compañía naviera debido al gran número de pasajeros que implicaba. Realizó dos paradas en ruta. La primera fue en el puerto francés de
Cherburgo (donde se recogió a muchos
pasajeros estadounidenses de primera clase para llevarlos de regreso a casa tras haber concluido su Gran Tour por Europa. La última parada antes de poner rumbo al Atlántico y al destino que ahora sabemos que les aguardaba fue en
Queenstown, hoy en día Cobh, Condado de Cork (Irlanda). Allí, cientos de pasajeros de tercera clase subieron a bordo del Titanic; muchos de ellos habían vendido todo lo que poseían para adquirir un billete y comenzar de nuevo. La lista de pasajeros del Titanic era de lo más variopinto, desde las personas más pudientes del mundo hasta los más pobres que emprendían un viaje para iniciar una vida nueva en Estados Unidos. Quizá sea la gran variedad de personas a bordo y sus diferentes motivos para viajar por lo que la historia del barco resulta tan fascinante. El sistema de clases que existía en aquella época evitaba que estas distintas clases sociales se mezclasen a bordo, salvo quizá durante los últimos momentos de vida del Titanic.