Muchos piensan que Belfast es famoso por construir solo una cosa... el Titanic. Pero se equivocan. El Titanic puede que sea lo más famoso pero no fue, en absoluto, la única pieza de ingeniería innovadora que zarpó de aquí.
Si miramos hoy día a Belfast, es difícil creer que que hace 100 años era la segunda ciudad del Imperio Británico, y constituía un importante núcleo industrial. Belfast no solo tenía los mayores astilleros del mundo sino que también tenía una importante industria del lino y de cordelería. El aire acondicionado se inventó aquí. Los minerales carbonatados también son una invención que vio la luz en Belfast.
Y fue con este trasfondo de espíritu empresarial en esta ciudad sin parangón donde nació el Titanic.